terça-feira, 21 de setembro de 2010

De tanto Amar

Yo dejé de oir los sonidos del arrebol

Y el aroma de las flores de apreciar,

De ver los áureos reflejos del poner-del-sol

Dejé... Por ti yo dejé... de tanto amar.

Yo olvidé tantas cosas, sueños tantos,

Que me hé afastado de mucha pasion antigua:

Lecturas, preces, meditaciones, sus encantos,

Hasta la poesía - cumpañera y siempre amiga...


Si, de tanto amar, a tanto he renunciado,

Me gustaría creer que hoy puedo, sin amarras, comentar

El sueño equivocado de que finalmente he despertado,

Sofocante, egoísta y seductor... de tanto amar.

Pero, con el ciclo de las pasiones a moverse nuevamente,

Es inútil prevenirme de esta constatación:

Que razón y emoción son uno mixto incoerente,

Traducido en amor... desvarío... excitación...

Porque ahora la conciencia, prudentemente, me dice,

Lo mismo que el corazón insiste en revelar:

Que de nuevo estoy libre, para ser o no ser feliz

O para, una vez más, agotarme... de tanto amar.

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